Todos hemos escuchado por la radio o visto en la televisión que cuando un barco derrama líquidos combustibles al agua, esto supone una catástrofe medioambiental en la zona afectada. Aparte de destruir parte del ecosistema en el área contaminada, también supone desplegar muchos medios especiales para frenar la contaminación, con el coste económico subsiguiente. Además se ve enormemente afectada la actividad económica, tanto pesquera como turística.
También existe una contaminación más silenciosa, que no se conoce tanto porque no es tan llamativa como un derrame de combustible, y esto son las basuras y aguas sucias que se generan inevitablemente en un barco. Mucha gente se preguntará cómo podemos deshacernos de los residuos, ya que en un barco de recreo el espacio es limitado para poder almacenarlos.
Primero hemos de diferenciar los residuos sólidos (comida, envases, etc.) de los residuos líquidos (combustibles, aceites, aguas sucias, etc.). Existe un convenio internacional denominado MARPOL (MaRitimePOLution) que está redactado con objeto de regular todo lo relativo a la eliminación de residuos en la mar. En cuanto a las embarcaciones de recreo y ciñéndonos a lo que exige la legislación española, vamos a comentar lo más importante.

Tabla de eliminacion de aguas sucias
En lo que afecta a las basuras, todo va a depender de cuánto tiempo permanezcamos navegando sin tocar puerto. En una jornada de navegación, evidentemente se pueden guardar las bolsas de basura para que cuando lleguemos a puerto las depositemos en los contenedores dispuestos al efecto. Incluso más de un día se puede guardar la basura, dependiendo del tamaño de la embarcación. Tendremos que buscar el lugar adecuado para que no se nos desparrame ni nos genere un desagradable olor. Un buen lugar puede ser un cofre en la bañera que no se vaya a utilizar demasiado, para no andar moviendo las bolsas con el riesgo de que se rompan. También el pozo de cadenas, que al estar alejado de la zona habitable del barco, no generará olores desagradables. Hablamos de uno, dos o tres días, que no es un excesivo período de tiempo. El problema surge cuando hacemos una travesía larga, por ejemplo de una semana o más. En ese caso no debemos guardar los residuos orgánicos, ya que al descomponerse generarán olor y además pueden suponer un problema sanitario importante.
Los restos de comida pueden arrojarse al mar, siempre que cumplamos lo siguiente:
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Desmenuzados, a más de 3 millas en todos los mares excepto en el Mediterráneo
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Desmenuzados, a más de 12 millas en el Mediterráneo